Los días sin ti

No me gustan los días que no te veo,
ni me saben a espera,
ni acrecienta mis deseos.
Me entra una rabia infinita
de pensar que no va a haber besos,
ni caricias que se se vuelvan traviesas,
ni preludios de otros paseos.
Que no me vengan con historias de saber tenerme,
si yo ya sé que yo ya me tengo, que me basto y me sobro,
y hasta cuando mi cabeza loca habla por los codos, me soporto.
Pero también resiento tu ausencia,
como fría corriente que atraviesa la cortina del hueso,
como ese dolor que ya no lastima pese a perdurar tras la huída.
No son días de abrazarme solita las costillas,
ni años de trenzar, deshacer y volver a peinar las canas.
Yo quiero mirarme en tu gris y en tu verde,
jugar a que te aparto porque me enfado y me chinchas,
buscarte las migas que vas dejando para saberte a mi lado,
para teñir de risa mis sombras cobardes,
lo que antes era llorado en privado.
Yo quiero que todos los días, contigo, me toque la lotería,
ese gran premio de saberme tu elegida.
Y que se te vaya la mano a lo redondo,
y a mí a tu sien y te acaricie con furtiva ternura tu enjuta mejilla.
Y pese a que me guste pensar y recrear escenas,
las que vivo contigo, a día de hoy, las superan
¿A quién le pido que no haya sin ti un día?
¿A qué invoco que me te conceda?
Que yo quiero vivirme en tu presencia.

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