La vidaterapia

Me mandó una amiga la definición de su tranquilizadora afición: la lanaterapia.

lanaterapia

Ya no me sorprende cuando alguien te cuenta que ha sustituido la palabra hobby por terapia. Hoy día a todo lo que nos gusta hacer y nos aporta calma o disfrute decimos que es terapia, que equivale a decir tratamiento (conjunto de medios que se emplean para curar o aliviar una enfermedad).

—Oye, que el médico te me ha recetado dos horas al día como terapia. Así que ven que ya noto que me faltas y me voy a poner malísima.

Y si encima a esas dos horas le descontamos los dos picos altos de máxima intensidad del tratamiento, con una media aproximada de 12 minutos cada uno (no hace falta que te explique a qué me refiero ¿verdad?), me deja apenas hora y media de amorterapia que comprende a su vez la risoterapia, la abrazoterapia, la comunicaterapia, etc. En la que por supuesto no vamos a meter nada de quehaceres rutinarios ni incómodas tareas, porque sino se me queda escasísimo.

Y ya que estamos con esto de renombrar a las cosas como si estuviésemos eternamente enfermos, lo que llamábamos convivencia va a pasar a ser tratamiento de choque para contrastar personalidades en entornos reales. Y a las cosas que nos incomodan o desagradan serán disparadores de estados emocionales no positivos.

A mí esto del renombre y elevar a categoría de medicina lo que me agrada, me encanta. Le estoy cogiendo un gusto insaciable.

—¿Te puedes encargar de hacer esta gestión?

—Uy, no, imposible, se me solapa con mi tumbinterapia de pies en alto que me aporta 2’5 minutos más de vida 1.0 y disminuye un 1’3% mi posibilidad de contraer ocupatitis. Y tú no querrás convertirte en mi agente patógneo ¿a que no?

Huyo de ese rol como del Ébola. Es que una vez estuve etiquetada como sustancia estresante para uno, y pese a que lleva bastante tiempo en ignoraterapia, todavía no se ha recuperado. Y, ciertamente, como este hecho a su vez me incomodaba, tuve que acudir a “queledenterapia” y ahora ya me he liado del todo de si es para mí sola y se trataba de un renombre de esos o tengo que acompañarle a modo de tratamiento de exposición progresiva para superar sus neuras (vaya, lo que en el siglo pasado era falta, escasez o ausencia absoluta de contenedores redondos que sobresalen del cuerpo para albergar a diferente temperatura células XY).

Entre la ciencia médica, la cómica, la psicología y la vida misma anda el tema… Si unimos a estos bajo la atenta coordinación de un lingüista que vaya encauzando las citadas ocurrencias, dentro de cinco años obtendremos otra lengua y el DRAE no podrá sino pasar a ser una App con actualización semanal para Android y cada 7 días para iOs.

Como aquí el que no corre conduce un deportivo, ya sabes, no pidas unas vacaciones en el curro, pégate una baja por prescripción médica.

—¡Cómo mola! viajecito a Ibiza.

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—¿Quitarse el estrés?

—Con la terapia adecuada a cada uno. A mí es que lo del deporte, comer sano, respirar y esas cosas, no me van, a mí ciertamente lo que me relaja es ir a Ibiza. Allí nos juntamos en salas de terapia de grupo y ¡ala! a reponerme toca.

Al final, sucumbí con todas las letras y encima me lo pusieron en bandeja de plata: no te escribo, no desarrollo un oficio, no estoy aportando valor y ni siquiera me sale la vena de sentido de trascendencia, ¡que va! todo eso ya pasó a la historia. Simple y llanamente estoy haciendo terapia: escrituraterapia, blogginterapia o tocaboulinterapia.

Así las cosas, la vida ha pasado a ser una enfermedad que se cura viviéndola.

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