Partículas entre planetas

No me gusta ordenar. Me resulta tediosa esa actividad y admiro a esas personas que para añadir diversión a sus vidas, abren la puerta de un armario o deslizan cajones como quienes desenvuelven regalos a punto de estrenar. Eso sí, cuando he de hacerlo, me meto a conciencia, y como cualquier ritual necesario, despliego todo mi arsenal para endulzar la tarea: música, bailes improvisados, ropa ligera, bebidas agradables…

Reconozco que una vez cumplida esta labor mi mente queda preparada para meter más información, tomar decisiones o relativizar las pérdidas. Debería ser un ejercicio obligatorio con el fin de ejercitar el desapego material y la gratitud por tal exceso de abundancia. Ni son necesarias tantas cosas ni encierran valor en sí mismas. Aún así, nos ufanamos en poseerlas para aferrarnos de esa manera, con la punta de los dedos descarnados, en la roca dura e inestable de la vida.

Como siempre aprendo algo de las cosas que más me desagradan, ordenar no iba a ser la excepción. Al ser novatilla en esto, por muchos años que lleve haciéndolo, me descubro a mí misma en una nueva forma o criterio, que luego al comentarla con alguien me contempla como si hubiera salido de las cavernas. Pero mira, ellos se pierden estas nimias algarabías que a mí sin embargo me hacen sentirme una crack por momentitos.

Así que la otra tarde me di otra estupenda teoría de esas mías que será refutada en breve, con tan solo una charla de café, pero que mientras me hace ameno esto de buscar, clasificar, ordenar y colocar. He aprendido que si quieres encontrar algo pequeño entre un conjunto o sistema de cosas grandes, lo que has de hacer es mover esas cosas grandes o trasladar el sistema entero a otro lugar y lo pequeño se queda para que lo halles sin dificultad.

De verdad que esto es muy válido para cuentas sueltas y collares. Asimismo dándole la vuelta a una bolsa de patatas para que salgan las migajas destrozadas. Y tantas otras cosas… Me di cuenta que quien tiene poder para mover masas, lo tiene para detectar las motas de polvo que si se acumulan, distorsionan el fondo. Esperar que lo pequeño aparezca o buscarlo singularmente requiere más esfuerzo y tiempo. Infinitamente más efectivo mover los planetas que jugar con las partículas…

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