Celebrar los éxitos

Volví a casa con un puñado de globos, restos de una celebración. INTEcoach (Instituto Integral de Coaching y Desarrollo Personal) reunió a un numeroso grupo de gente desde alumnos, amigos, profesores y gente de bien vivir, para acompañarlos en sus bodas de plata. No por años, obviamente, sino por el número de ediciones que llevan formando a coaches a lo largo y ancho de España.

Todos los que hemos pasado por las manos de Silvia Adriasola y Vicente Calatayud no hemos vuelto a ser los mismos. En su día nos cambió el Coaching que recibimos, pero no por la disciplina en sí, sino por la toma de consciencia, por la necesaria responsabilidad asumida con nuestras vidas y por el compromiso de mejora, que en algunos casos, venía acompañado de la acción oportuna. Ni qué decir, que en mi caso, que supuso un cambio de profesión y una revolución personal, todavía acudo de vez en cuando al lugar donde me formé, para ver si en el salón o en la cafetería me encuentro con lo que un día fui. ¿Sabes la liberación que supondría volver a ser “irresponsable” de ciertas cosas? Gracias a dios, que aún en esos malos momentos nunca me volví a encontrar.

Llevar a las espaldas 25 ediciones, 25 certificaciones, 25 cursos o máster como se llamaba en su día, no te garantiza que las cosas se estuvieran haciendo bien, comenta Vicente y haciéndose el harikiri público nos informa del nuevo rumbo que va a tomar este Instituto: enfocarse en el motor de INTEcoach, sus alumnos. Bien, aunque ellos perciban que no hicieran las cosas como a ellos les gustaba, lo cierto es que siempre nos sentimos mimados, tutelados, ayudados y hasta empujados por ellos, así que temo que al darnos una vuelta de tuerca más, ya sí que jamás nos libraremos de nuestra consciencia. ¿Se lo agradecemos?

Equipo INTEcoach: Francis Selva, Ana Benedito, Vicente Calatayud y Silvia Adriasola

Tengo la suerte de haber pasado por varias figuras allí dentro: he sido alumna, profesora, colaboradora, intrusa, aliada, competencia, amiga… No sé, un poco de todo, como en familia. Supongo que mi desarrollo profesional con ellos fue algo así como un hijo pequeño que se enamora de sus padres, se revela en su adolescencia, y les respeta y admira en su madurez; de ahí que sus bodas de plata las celebrara con más que cariño por mi parte.

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Y alguno se preguntará ¿tanto bombo y platillo por un número simbólico de acciones? Hombre, hombre, mira que siempre menciono esto en toda empresa donde les doy talleres: los éxitos se celebran siempre. ¿Qué sería del fútbol si después de un gol no hubiese la consiguiente tocada de huevos mutuos por los compañeros? ¿Os imagináis a Messi o Cristiano después de una hazaña con una sonrisa torcida y al resto de su equipo mirando al suelo para volver a sus posiciones? No digamos ya al público anotando serenamente el tanto en una libretita cortesía del patrocinador.

Así que INTEcoach ayer nos juntó para valorar los méritos y la experiencia acumulada, advirtiendo que no pierde de vista que los hábitos nos encasillan y que los logros nos impiden a veces apreciar los fallos. Esta vez los padres de la familia (Silvia y Vicente) dejan el testigo de la dirección en manos de Francis Selva. ¿En el mejor momento deciden implantar profundos cambios? Vamos a ver ¿os he mencionado que hablábamos de Coaching?

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