Trabajando entre bambalinas

Creo que este último trabajo en oratoria en la sombra ha sido de los más gratificantes. Y se ha notado mucho, primero en la forma de trabajar. Hubo química desde el principio y en dos ratos de dos mañanas, lo dejamos listo. Y también se ha dejado ver en el resultado.

Se puede decir que formamos un equipo con el Ayuntamiento, pues la intervención de los técnicos del Ayuntamiento también ha sido decisiva para que todo se confabulara hacia el éxito en la participación de la ciudad de Gandía en el III Encuentro de Alcaldes y Alcaldesas con la Innovación que celebra la Red Innpulso.

Muchas y valiosas acciones públicas caen al fondo del saco del desconocimiento y demérito. Sigue siendo la asignatura pendiente de la administración, de la gestión pública y de la política: conectar con el ciudadano

Ya ni siquiera hablo de comunicar, pues la gente interpreta que comunicar es hablar desde ti, es transmitir lo que piensas o mostrar lo que haces. Eso es una parte de la comunicación, pero no la comunicación en sí. Pasa con otros tantos conceptos de la vida que hemos desvirtuado para hacerlos descafeinados y al final, no hablamos desde el mismo marco conceptual.

El gobierno local toma decisiones y pone en marcha acciones, incluso decisiones que los propios votantes optaron, que no se ven, aunque sean necesarias. Tanto, que es lo que marca la diferencia entre un equipo de gobierno y otro, entre un partido afín a una ideología y otro. Pero como solo nos quedamos con la foto…

Pues bien, el Ayuntamiento de Gandía, personalizado en su Alcaldesa, Diana Morant, y un empresario escogido para representar una acción innovadora, Chema Siscar con su proyecto de VIDEOMAPPINGPRO, han sumado un granito en los nuevos recursos de los que puede disponer, por ejemplo y en este caso concreto, una administración local para conectar con su pueblo.

Nace un nuevo medio de comunicación que, a mi modo de ver, aglutina virtudes de Instagram, de Youtube, de Cine, de Teatro, de Ópera, de Circo, de Oratoria, de… de contar historias. Y aún disponiendo de todo, se corre el riesgo de no mirar hacia los ojos a los que va dirigido; de no escuchar hacia quien tiene que atendernos.

Si de algo sirve trabajar entre bambalinas es para observar por las rendijas y entre las cortinas hacia fuera de lo que estás ensayando, para luego fundirte con el espectador. Pasar de la intención a la voluntad. De la comprensión al entendimiento. De la idea al hecho.

Cuando de un punto de partida diverso conseguimos viajar al unísono hacia un lugar común, tenemos conexión. Se ha de dar en el mismo espacio y tiempo. Y esto es a lo que puede contribuir la tecnología. No se trata de que la tecnología sustituya a la realidad. ¿Para qué inventar una réplica si dispones del original?

Lo realmente valioso es ayudar a rellenar vacíos, añadir para potenciar,  innovar sobre lo ya creado, destapar nuevos mundos. Eso sí, sin olvidar que lo hacen personas por y para las personas. Deambular entre bambalinas es una magnífica oportunidad para conocerlas. Es vivir la preparación del encuentro con la expectación del “todo está por hacer”. Y va, y luego se hace.

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