No lo cojas que se acostumbra a los brazos

Seguro que te suena esta terrible frase. Es de esas cosas que alguien dijo… alguien creyó… y se difundió… Sí, esa absurda y cruel creencia de que cuando un bebé llora si constantemente le coges en brazos y se calma, no debes hacerlo para que no se acostumbre. Vamos a ver… ¿qué base científica, psicológica, biológica, antropológica o humanitaria tiene esa creencia?

Paso de argumentar más allá del sentido común, cualquiera lo puede comprobar en Google y dar mejores pruebas que yo. Es más, no creo que para ciertas cosas el ser humano necesite estudios, tan sólo escuchar su corazón y lo que en estos casos el instinto te dice. Si un pequeño ser incapaz de comunicarse con el exterior de otra manera que no sea el llanto, lo hace, es porque algo le pasa. Los bebés no nacen tan retorcidos como luego nos vamos volviendo: voy a ponerme a berrear para jorobarle la tarde a esa pobre estresada señora y que se pliegue a mis caprichos de mamífero.

Claro que se calma en brazos, en determinadas posturas, en contacto con el calor, oliendo, recibiendo roces en su cara, palmaditas, sonidos rítmicos, movimiento… Pues claro, ¿que esperas? ¿que disfrute de su cochecito como un adulto con un Porsche descapotable? ¿O acaso que entienda tu lenguaje de que se espere? Hombre, si a lo mejor le decimos la hora qué es… que sólo son 10 minutos y que no hacerle caso es parte de un estupendo plan para su futuro…

Todavía me hago cruces de cómo alguien puede pensar que coger a un niño en brazos “en exceso” es malcriarlo… O sea, que a ti como adulto es mejor que tu pareja te racione los contactos, besos y caricias: ¿Otro beso más? No, cariño, no, eso sería perjudicial para ti. O mejor, imagínatelo con las comunicaciones tecnológicas: Claro que no te cogí el teléfono, ni que estés en urgencias por un accidente, ni de parto ni leches, ya me habías llamado dos veces antes al móvil, cogértelo una tercera hubiera sido un exceso.

Cada uno que haga lo que quiera y pueda, está claro que las madres y padres de la criatura tienen necesidades fisiológicas, afectivas, homeostáticas, mentales, psíquicas y de todo tipo que hace que si no atendemos al mayor, el menor tampoco pueda serlo. Pero de ahí a justificar con presunciones del tipo “la tierra es plana porque al andar no me inclino”, deberían revisarse y más, cuando afecta a un indefenso ser.

DISONANCIA

No hay mayor alimento humano que el amor y amar tiene sus formas de manifestación. ¿Se puede amar a un bebé sin contacto, sin asistencia, sin abrazo, sin consuelo, sin aliento? ¿El exceso de amor perjudica? ¿a quién?

Los bebés no saben satisfacerse sus necesidades solos, tan sólo demandan con el arma que tienen: llorar. No entienden el lenguaje verbal y apenas comienzan a descifrar el lenguaje corporal, no comprenden el mundo, no tienen ni conciencia de sí… ¿Cómo van a constituir costumbres, malos hábitos? ¿de qué? Ciertamente estamos locos si pensamos que un exceso de amor, un exceso de abrazos, un consuelo en calor, palabras o atención puede perjudicar a un bebé en su cuerpo o en su mente.

Nosotros ya estamos atrofiados en un mundo artificial lleno de plásticos, aluminios, lycras, luces, sustancias, sonidos y artilugios, pero estos pobres todavía no saben que el látex que reciben en la boca les tiene que servir para saciar o calmar su malestar, hambre, sed, angustia, ignorancia, ansiedad… Por mucho que le leamos el prospecto no lo va a entender. Y pese al pastizal que nos ha costado el carrito, el bebé no consigue con sus textiles ignífugos, muelles amortiguadores y colores fashion del pantone que le quiten esa presión que nota en alguna parte de su cuerpo que no localiza con acierto.

Así que espero encontrarme el día de mañana a muchos adultos que han sido malcriados con miles de abrazos, consuelos, besos y caricias. Adultos acostumbrados a tocarse, besarse, consolarse, escucharse, hablarse, a reunirse y a amarse. Humanos que no aprendieron desde su comienzo a esta vida a resignarse, a no encontrar afecto a sus necesidades, a valerse sólo por sí mismos, a no esperar de quien ellos se vinculan emocionalmente ayuda… Nada me gustaría más que mis hijos en un futuro rechazasen parejas porque como un poco malcriados que fueron no les abracen, les besen, les atiendan y les mimen como ellos fueron acostumbrados. A ver, a ver si alguna vez la sociedad se puebla de estos malcriados.

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