Cuando me cogías de la mano

Recuerdo cómo me tomabas de la mano. Siempre eras el primero en asumir esa iniciativa. Y siempre era antes de salir a algún sitio o cuando frente a frente nos encontrábamos. No era para ayudarme, para marcar el rumbo, para gobernarme, ni para arrastrarme. Lo hacías para no perderte.

Nunca nadie más me volvió a coger de la mano así.

Parecía que ibas a dibujar el paso, que sabías con determinación el destino. Pero no. Me cogías de la mano para encontrar la senda de vuelta y no hallarte con el ocaso.

Aunque a mí me reconfortaba. De alguna manera me anclaba para que las ráfagas del viento no me llevaran consigo. Tu mano era mi centro cuando todo giraba alrededor. Nunca alojó arma dañina ni tampoco consuelo infinito.

Cálidamente me apretabas con diferente intensidad a medida que íbamos transitando la vida. Un punto de conexión, un asidero, el puente con este mundo. Eso era para nosotros ir de la mano.

Alguna vez tiró de las mías, las más, colgabas tu alma dentro. En ese poco trozo de tu persona depositabas tu confianza. Y yo te sentía con tibieza y la portaba emocionada y valiente.

Te notaba muy cerca y el mundo se podía ir a hacer añicos. Ningún espacio era más grande e inmenso. No había aventura mayor que unidos por ellas entrelazados, mirarnos de lado.

Hay quien te acaricia el corazón con esa fusión de dedos… hay quien te encadena con ese tacto de piel… Y hay quien te libera agarrando con fuerza y estrechando con mando…

Y así un día que dejé de llevarte, tu mano no regresó. Me enjugué con ellas las lágrimas que tu ausencia dejó.

Me paseé con otras, me colgué hasta de hombros y brazos, me dejé cambiar el paso y me zafé de varios.

Con ellas bebí agua clara y recogí fruta. Golpeé al aire con mucha furia, toqué canciones que resbalaban de mi melancolía y bailaban cuando me desbordaba la alegría.

Me las han besado y adornado de anillos. Juguetean incesantes en los momentos que se llenan de vacíos.

No sé si volviste a aferrarte igual… pero sé que en este puerto desde el que estoy, no has llegado. Yo no te he cogido de la mano.

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