Bendito sol y mar

Era lunes y empezó siendo un día duro, no porque fuera lunes y tuviera cosas pendientes de la semana anterior de 4 días laborales, que también, sino porque además últimamente está siendo un poco duro para mí. Aquella frase de: se me hace cuesta arriba aguantarme calle abajo… ¿No decía así la frase? Pues yo me sentía de esa manera hoy cuando encima tenía que salir casi sin comer rumbo a Moraira para dar un curso a… lo dejaremos en un negocio.

De camino he conocido las nuevas máquinas de la A7 para pagar con tarjeta o en efectivo y también he podido comprobar que sigue intacta la impaciencia de los demás para los que somos torpones ante hechos nuevos, ya que me he visto esperando a que abrieran la ventanilla y claro, la máquina se hallaba un metro antes y he tenido que dar marcha atrás y… ¿os lo podéis imaginar? Cuando ya me he percatado del citado aparato de cobro, el listo de atrás también ha tenido que dar marcha atrás y así dos más a los que he retrasado no llega a 3 minutos de su destino previsto. Cuando ya estaba el lío padre montado ha salido un hombre con cara de “mi trabajo peligra por culpa de esta máquina y por eso hago que no dé el cambio correctamente” y gracias a su pericia en abrir con llave la susodicha que todavía huele a nuevo, todo arreglado.

Lo anterior sería una tontada más si al llegar a Moraira no me hubiese perdido y justamente donde era mi formación la calle se encontrara en obras… Eso me pasa porque no gusto de llevar navegador que me diga por dónde ir, así que suelo llegar un poco a ciegas con un plano en papel del Google maps ininteligible que me asegura dar vueltas, a la par que la interacción con viandantes para que me guíen. ¡Error! en Moraira a las 3 de la tarde todos extranjeros y sin ganas de ayudar.

Cuando al fin he parado el coche, he respirado profundamente y no me he sacado mis apuntes para gravarme a fuego aquello que luego “predico” porque por el espejo retrovisor me ha traído un destello del sol con el mar de fondo. He salido como una polilla atraída por la luz y sin pensarlo dos veces, con el portátil en mano me he dirigido al paseo a cargarme de sol.

la foto

Tanto ha sido así que me quitado las gafas y sin poder abrir bien los ojos me he hecho esta foto que os traigo en la que no he podido evitar una sonrisa que me ha acompañado el resto de la tarde. Donde me esperaban se han encontrado con una Laura preparada para dar de sí todo lo mejor que en ese momento podía darles y no sé si ha sido el sol, la acogida, la juventud de los alumnos, la inteligencia y humildad del gerente o todo junto que ha hecho que me reconcilie con el mundo y me ratifique en lo que me apasiona mi trabajo.

¿Y si me hubiera pasado en plena ciudad de interior cerrada con nubes? Me he comprado una enciclopedia de variedad de plantas, de monumentos artísticos… vaya de lo que sea para empaparme de algo a donde vaya que me maraville y me saque de las cuestas arriba.

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